Utopías del pasado con Julia Kornberg y Pablo Maurette

Episode 6 • November 02, 2026 • 00:48:19
Utopías del pasado con Julia Kornberg y Pablo Maurette
Tema libre
Utopías del pasado con Julia Kornberg y Pablo Maurette

Nov 02 2026 | 00:48:19

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Show Notes

¿Cómo vivir el fin de la historia? ¿Cómo narrarlo? Julia Kornberg y Pablo Maurette diseccionan los puntos en común de Atomizado Berlín y El contrabando ejemplar, sus dos últimas novelas, en una charla que aborda desde la irremediable nostalgia argentina hasta cómo la vida en otros países y su relación con distintas lenguas influyen en sus procesos creativos, en un contexto de vidas fragmentadas, divididas entre lo virtual y lo real.

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[00:00:03] Speaker A: Radio Anagrama presenta Tema Libre, una conversación sin presentador ni reglas. ¿Cómo vivir el fin de la historia? ¿Cómo narrarlo? Julia Kornberg y Pablo Mauret diseccionan los puntos en común de Atomizado Berlín y El contrabando ejemplar, sus dos últimas novelas, en una charla que aborda desde la irremediable nostalgia argentina hasta cómo la vida en otros países y su relación con distintas lenguas influyen en sus procesos creativos, en un contexto de vidas fragmentadas, divididas entre lo virtual y lo real. [00:00:44] Speaker B: Hola Julia, ¿Cómo estás? [00:00:46] Speaker C: Hola Pablo, ¿Todo bien? ¿Vos? [00:00:47] Speaker B: ¿Bien? Todo bien, ¿Dónde estás? [00:00:50] Speaker C: Estoy en un pueblito al norte, como dos horas y media de Nueva York, que se llama Great Barrington. Estoy visitando a mi familia, con lo cual te debería avisar que no tengo mis libros y voy a hablar de tu libro de memoria y con mis notas, medio como Auerbach, pero una versión muy tercemundista de Auerbach. ¿Vos dónde estás? [00:01:09] Speaker B: Yo estoy en un pueblo que se llama Júpiter, Júpiter en la Florida, a unas dos horas de Miami y a unos 25 minutos de mar a lago, [00:01:24] Speaker C: o sea, al lado del centro del poder, la Casa Rosada, la Quinta de [00:01:28] Speaker B: Olivos, tal cual, la Winter White House, pero en realidad es más que la White House, o sea que tengo que avisar también mis salvedades, que en algún momento puede sonar un helicóptero o un avión militar que está por aterrizar en el aeropuerto recientemente bautizado Donald J. Trump. Y me disculpo por el ruido, pero te tenía que decir otra cosa. Llegué de Italia hace muy poco y en el avión vi una película de los años 80, del 87, que se llama The Running Man. Hace poco hicieron una remake, pero esta original de Running Man con Schwarzenegger. Transcurre en el año. En el futuro, en el 2017, o sea, la película es del 87, transcurre en el 2017. Y me causaba gracia, acababa de terminar tu libro y me causaba gracia la idea que tenían en el 87, del 2017. Y pensaba también que estas distopías del pasado, de la ciencia ficción, tienen mucho más que ver con el presente que con el futuro, ¿No es cierto? [00:02:40] Speaker C: Sí, total, futuro se acaba muy rápido. Y de hecho muchas veces me preguntaron si ese libro yo lo considero como una ciencia ficción o incluso una distopía, y para mí simplemente como un presente medio exagerado, como que en ningún momento me plantea ser ciencia ficción así de estricta. ¿Qué tipo de 2017 imaginaba en la película? [00:03:03] Speaker B: Esta bueno, imaginaban un 2017 clásico, un 2017 tipo Blade Runner, todo oscuro, una noche perpetua, computadoras que hoy nos parecen antiquísimas, un estado policial que vigila todo, el clásico de la distopía. Y a la vez también otro gran clásico de la distopía, un movimiento de resistencia que trata de voltear este imperio aparentemente impenetrable. Pero habiendo acabado recién tu libro, que termina en el 2063, si no me equivoco. [00:03:46] Speaker C: Así es. Empieza y termina, me parece. [00:03:49] Speaker B: Claro, vamos leyendo. En realidad, claro, es un texto en un texto, el texto este de Angélica Oshiro, 2063. Y pensaba eso porque yo escribí dos novelas que tienen en el centro esta idea del texto recobrado, y una en particular, la primera, que también tiene un futuro distópico. Pasaron cosas terribles, es el año 2041. Y me intriga esta fijación que tenemos hoy con el fin del mundo, con el futuro terrible negro, porque es algo que no tiene tan larga data. Hace 100 años, por ejemplo, la gente no escribía de estas cosas, o no tanto al menos, ¿No? [00:04:33] Speaker C: Y en el futuro había como autos voladores y marcianos. Ahora en el futuro no hay nada. Yo creo que el futuro. ¿Cómo decirlo? Estoy en un momento en el cual me parece que ese apocalipsis del que habla la gente como el fin del mundo o medio ya sucedió o no va a suceder nunca. Con la idea del apocalipsis me he peleado bastante porque siento que ya no nos sirve, que eso de lo que vos hablabas, de un mundo en el que estamos completamente vigilados, rodeados de computadoras, atados a una máquina, donde todo es como medio precario y terrible, y donde geopolíticamente hay como desmadre absoluto, es medio nuestro presente. Entonces cuando la gente habla del fin del mundo, yo siento que o bien estamos viendo el fin del mundo, o el fin del mundo nunca va a venir, simplemente que las cosas se van a poner un poco más precarias y un poco más desbaratadas paulatinamente, no sé si me explico. Me parece que eso, como que vivimos en el fin de la historia. Entiendo que en Argentina citan mucho Fukuyama, y cita mucho más incluso a Mark Fisher, pero lamentablemente creo que es real. [00:05:51] Speaker A: Sí. [00:05:51] Speaker B: Y para citar algo más, un autor que está más en boga ahora que todos esos, podemos citar al indio Solari. Con lo del futuro llegó hace rato, que para los audioescuchas que no lo conocen, no se conoce mucho fuera de Argentina, el líder, poeta popular de una. De una banda de rock muy importante, los Redonditos de Ricota. Pero también pienso en el escritor húngaro Krasnahorka, que habla siempre del fin del mundo, y dice precisamente esto, el apocalipsis es esto, lo estamos viviendo, no es que va a venir en el futuro, es esto que estamos viviendo ahora. [00:06:31] Speaker C: Totalmente. Y nos pone como en un imaginario medio pobre, incluso, no sé. Y yo lo que hice con Merlín, me parece, fue intentar, por un lado exagerar la situación de distopía en la que vivimos, y por otro lado, supongo que intentar imaginar algún tipo de resistencia, porque creo que me pasan simultáneamente las dos cosas. Por un lado creo que estamos viviendo en este futuro que llevó hace rato para citar al indio, que por otro lado no se conoce mucho afuera, lo cual es muy raro. Es cierto eso, como que es la banda más importante de Argentina, y sin embargo afuera llegan todos los otros como poetas menores. Y por otro lado intenté imaginar algún tipo de revolución o de rebelión, en mi consideración hasta fallida, pero por la sensación de que tiene que pasar algo, porque no estaría pasando nada. ¿En qué otro libro algo tiene que pasar? Algo tiene que pasar, capaz que pronto, cómo se dice en castellano, tenés que cambiar tu vida. Du musta in Levin Enden. ¿Qué otro libro trabajas con el texto recobrado, además del contrabando ejemplar? [00:07:48] Speaker B: En la primera novela, La migración, toda la novela trata sobre un texto recobrado, es un personaje, empieza en primera persona, y después nos damos cuenta de que es un texto que están leyendo otras dos personas de esta primera persona que desapareció. En realidad es la historia de una persona que desapareció, que también tiene puntos en común con tu novela, porque hay mucha gente que aparece y desaparece. Las entradas y las salidas, tipo en el teatro, pero esa es otra cosa. A mí me irritan estos berretines, porque los veo en mí, por eso me irritan. La fijación con el texto recobrado es como que el día que Cervantes descubrió que había otra dirección en la literatura, es decir, que se podía contar un cuento, pero también se podía contar el contar. Y no hay tercera vía hoy en día estamos totalmente fijados con el contar, el contar con la metaficción, con el texto dentro del texto, etcétera, etcétera. Y la idea de contar, bueno, no, los americanos siguen escribiendo novelas que no tienen metaficción, eso me da un poco. [00:09:02] Speaker C: Bueno, pero son muy ingenuos en ese sentido. Y a mí, los dos vivimos en Estados Unidos, por lo menos vos, una parte del año, y eso es lindo de la literatura norteamericana, me parece que hay como. Vos vas al cine acá y la gente aplaude muchísimo, y lees un libro. Yo ya estaba leyendo una memoria así de no ficción sobre una guerrilla gringa, de hecho, sobre The Weather Underground, y está lleno de momentos donde dicen en los años siguientes, esta mujer llegaría a ser la persona más buscada por el FBI y tendría un montón de aventuras, etc. Pero no llegamos aún a ese momento. Y yo pensaba, si vos escribís esto en castellano, te la pidan, porque suena trillado, suena hollywoodense, y acá sin embargo, es como. No solamente aceptado, sino también deseable esa naivite, me parece. Creo que también hay como un fetichismo con los efectos de realidad en la literatura latinoamericana. [00:10:15] Speaker B: Sí, bueno, quizás nos curamos de espanto del realismo mágico y nadie quiere caer en eso, no sé. Bueno, apuesta todo el terror. Pero hay algo que también encontré, que por ahí hasta me pareció lo más fascinante de tu novela, que es el tema de la. ¿Esto que tiene que ver con esto que estás diciendo? El tema de las emociones, del terror, de lo cursi, de caer en la cursilería, que en realidad la cursilería es simplemente la manifestación totalmente abierta, extrema y sin reparos de una emoción. En cambio, los personajes de tu novela están constantemente matizando las emociones. En un momento usas la palabra semisentimiento, como que nunca están del todo tristes, ni del todo contentos, ni del todo enganchados con algo, siempre están con un pie adentro y con un pie afuera. Eso me pareció fascinante de los personajes. [00:11:18] Speaker C: Pero eso me parece que es medio generacional, porque. [00:11:22] Speaker B: Sí, te iba a decir, te iba [00:11:23] Speaker C: a decir, porque yo siento que mi educación emocional fue siempre tratar de resguardarme de mis propios sentimientos. No me acuerdo quién habla de la diferencia entre los millennials y la generación Z, que se supone que yo en realidad estoy como en la bisagra de esas dos ¿Vos sos más gen X o millennial? [00:11:44] Speaker B: No sé, yo soy 79, o sea que en teoría soy X. [00:11:49] Speaker C: ¿Sos X en teoría, sí, hasta el 80? Bueno, la idea es como que la Gener aún tenía como cierta postura antisistema, de estar en contra del establishment de The Man. La generación Millennial tiene una postura más irónica, y la generación Z es lo que se llama la postironía, como una cuestión de nunca tomarse nada demasiado en serio, con lo cual no se puede ironizar sobre nada, como que todo se suma al chiste y a la sorna, me parece. Pero los personajes del Contrabando ejemplar tampoco son. No tienen arranques de pasión, me parece, por lo que yo recuerdo, en ningún momento. Y eso en cierto modo está mediado por el lenguaje de la novela, que es muy graciosa. No sé si vos intentaste escribir una novela graciosa, pero como dirían en España, me descojonaba de la risa por momentos. [00:12:44] Speaker B: Es difícil tratar de ser gracioso. Creo que es algo que tiene que ver un poco con esta sensibilidad generacional, que si bien nací antes que vos, por ahí no sé hasta qué punto tiene sentido esta división entre generaciones, pero sí es cierto que, al menos para mí, en la literatura hay una enorme exigencia, al menos en mi escritura tengo una enorme exigencia de. De contrapeso y de equilibrio y de balance. Entonces, si una situación se está volviendo muy seria, hay que aligerarla, si se está volviendo muy densa, hay que airear un poco. Se está volviendo muy solemne, hay que hacer un chiste y nunca quedar demasiado de un lado o del otro, que puede ser lo mismo. Por eso también encontré muchos puntos en común entre estas novelas, pero este es uno, y creo que tiene que ver con eso. Ya no somos capaces de estar enteramente en un lugar o en el otro, porque nuestras vidas son así. Estamos la mitad de la vida en una dimensión virtual y la otra mitad en la dimensión real, entre comillas. [00:14:03] Speaker C: Sí, y ninguno de los dos tiene una casa a casa. Me parece que eso también, la situación de Rancia te genera como una desconexión con el contexto bastante omnipresente. Otra cosa que me gustó mucho en tu novela y que me parece que también me generaba efectos de risa, es la lengua. No sé si lo hablaste en otras entrevistas, lo lamento mucho si me repito, pero el Contrabando ejemplar está escrito con una lengua sumamente rioplatense, pero como de otra época. No sé si a vos te pasó, no sé hace cuánto vivís afuera tampoco, pero si te pasó que se te congeló la lengua en algún momento, por momentos yo creía que quizás estabas imitando la lengua de los tangos o de otra literatura argentina. Me intriga mucho. Si tuviese el libro a mano, te citaría expresiones, porque había algunas que decía esto mi madre debe entenderlo, pero yo [00:15:04] Speaker B: quizás no, yo vivo afuera, me fui en el 2004, o sea hace 22 años. Y en parte sí, hay algo de que se congeló la lengua, pero también hay mucho de. Y esto es algo que tiene también tu novela, una fijación con los modos de decir, con la lengua coloquial, una fascinación quizás con expresiones que no son mías, es decir, que yo no usaba cuando vivía en Argentina, que son de mis padres o de mis tíos, o de mis abuelos, pero que siempre me llamaron la atención y que me interesan como instrumentos literarios. Creo que, no sé, obviamente no es nuestro exclusivamente, creo que los escritores en general tienen una relación particular con la lengua, juegan con la lengua, les divierten las formas de decir, les divierten los dobles sentidos, el absurdo de la lengua, es decir, en tu novela hay muchísimo de esto también, los modismos, los sociolectos. Cuando describís el modo de hablar de la gente en Nordelta, me hizo mucha gracia el uso de la palabra man y men, o sea, el que dice man imitando, pero en realidad los de Nordelta dicen men. Bueno, por ahí me confundo la manera [00:16:34] Speaker C: de decirlo, pero no, no le está [00:16:35] Speaker B: diciendo el uso de la palabra pan, no sé si tiene que ver con algo y con estar lejos, o con el simple hecho de ser escritores. [00:16:46] Speaker C: Sí, puede ser. Para los que escuchan y no están al tanto, en Argentina, en cierta clase alta, se usa la palabra man, como en España se usa hombre, supongo. Pero en el libro se hace como medio un chiste, porque hay una segunda clase más aspiracional, más media, que dice men en plural, lo cual a mí me divierte mucho. Yo creo que estaba más cerca de Argentina también cuando escribí esa novela, la publiqué ya hace mucho tiempo, y la escribí incluso antes, con lo cual creo que me había ido del país hace un año, una cosa así, cuando la terminé de editar, y me interesaba mucho también como el inglés, que lo hemos hablado en otras ocasiones, pero como el inglés pregna hoy en día la forma en la que se habla el español, me parece. No sé si habla mucho de la decadencia de Estados Unidos y la caída de Occidente y de la forma en la cual Estados Unidos está perdiendo su hegemonía a nivel global, pero para mí uno de los testamentos en los cuales, una de las formas en las cuales Estados Unidos claramente no ha perdido nada de su hegemonía, tiene que ver con el hecho de que todos hablamos en inglés y todos hablamos con expresiones en inglés, lo cual me parece muy loco. [00:18:12] Speaker B: Bueno, ni hablar de cómo nos vestimos, de lo que hacemos todo el día, o sea, todo es americano, lo que hacemos, nuestro modo de vida es americano. Es muy gracioso eso. Yo creo que es bueno, gente que, obviamente gente que odia Estados Unidos, y hay muchos motivos para odiarlo, sobre todo vos y yo que vivimos acá, lo sabemos muy bien, pero por otro lado, dando por sentado, no siendo naif, bueno, eso por ahí es naif, que tiene que haber un poder hegemónico, yo prefiero toda la vida que sea Estados Unidos, sino China o Rusia, sin duda. Y estoy de acuerdo con vos en que la hegemonía cultural americana no va a desaparecer en nuestra vida, no vamos a ver ese ocaso nosotros no lo vamos a ver. [00:18:55] Speaker C: Y sin embargo El contrabando ejemplar es un libro que yo leí como bastante europeo, quizás porque lo leí en Barcelona, pero Estados Unidos no aparece en ningún momento, es un libro que está más conectado con Italia, con España. Vos vivís la mitad del tiempo en Italia, el italiano ¿A vos te influye la lengua, te influye la forma de escribir, por ejemplo? [00:19:18] Speaker B: Yo creo que sí, porque vivo, la mayor parte del tiempo vivo en Italia y vivo en italiano y a la vez vivo en inglés, mi mujer es americana y hablamos en inglés, mis dos lenguas de todos los días son el italiano y el inglés. Creo que también hice un esfuerzo, durante años hice un esfuerzo muy deliberado de no leer en español, por la simple cuestión de que entendí que todo lo que uno lee queda, y todo lo que uno lee uno después lo imita y lo regurgita, y prefería darle un efecto distinto a mi escritura, un efecto de contaminación de otras lenguas, es decir, que saliera en español, pero contaminada de inglés y de italiano, antes que contaminada de más prosa en español. Pero sí creo que estoy atento a los anglicismos, aunque no me horroriza el anglicismo, ni tampoco la contaminación del italiano. El castellano que hablamos nosotros es un castellano contaminado de italiano. Las lenguas se contaminan entre sí. Es totalmente natural ese proceso. [00:20:34] Speaker C: Sí, a mí tu libro me hizo acordar un poco a el último, creo que es el último libro de Álvaro. Tus sueños e imperios han sido. Creo, creo que es el título y creo que es el último libro. No estoy tan al día de la Wikipedia. [00:20:50] Speaker B: Ese es el título y ese es el último libro. [00:20:53] Speaker C: Maravilloso. Qué bien. En el que él hace una cosa que me parece que también haces vos, que es, bueno, por un lado, un anacronismo, ¿No? Los emperadores aztecas de Enrique hablan como yo imagino que hablará, no lo conozco, Álvaro, pero como imagino que hablará Álvaro hoy, en cierta forma. Y hay como un contagio en ese libro de otras lenguas, bueno, de otras lenguas no, pero de otros dialectos. Como que en algún momento Cuauhtémoc, en lugar de hablar en el dialecto contemporáneo mexicano, no solamente habla como un español contemporáneo, sino que también dice no me rompas las pelotas, como que usa expresiones argentinas. Y creo que el contrabando ejemplar también tiene un poco de eso. De pronto hay personajes en el siglo XVII hablando como un porteño a principios del siglo XX, lo cual me pareció maravilloso. Y te quería preguntar cómo lo habías pensado eso, cómo pensás el tema de la lengua cuando lo tenés que hacer de modo anacrónico. [00:22:05] Speaker B: Bueno, mencionás a Álvaro. Acabo de decir que durante años intenté leer muy poco en castellano, pero sí leí las novelas de Álvaro. Me encanta, me parece uno de los mejores de nuestros contemporáneos. Y sobre todo me gusta Tu sueño imperio sencillo, me parece su mejor novela. Muy rápido me di cuenta de que no quería escribir una novela histórica, si bien me encanta la investigación y leer sobre el siglo XVII y todo, pero no me interesaba tratar de reproducir el siglo XVII. Eso me parecía naif también. La historia, en el fondo, es también una rama de la literatura fantástica, El historiador imagina. Y se me ocurrió que una manera de enfatizar esta distancia con la historia era. Bueno, dos en realidad. Una, el modo de hablar de los personajes, que es raro porque no es totalmente contemporáneo y tampoco es tipo Siglo de Oro. Se mezclan las dos cosas. De pronto hay palabras contemporáneas, palabras antiguas, palabras que no se usan más. Y esa era una manera de. De buscar el efecto de distanciamiento y a la vez de acercamiento. Y la otra era el tema del espacio, hablar de la Buenos aires del siglo XVII con los términos geográficos de la Buenos Aires de hoy. Entonces, en un momento pasan cosas en la esquina de Sarmiento y Perón, en 1630, y también pensando que en 1630 ya existía esa esquina de Sarmiento y Perón. Quizás no se llamaba así, pero ese espacio existía y estaba ahí, y sigue estando ahí. Los espacios de alguna manera se sobreponen, se superponen. Y lo mismo la lengua, la lengua de entonces, la lengua de hoy, dentro de mil años va a ser todo un mismo pastiche. [00:24:01] Speaker C: Sí, sí, eso es muy gracioso de tu novela, cuando tenés estos personajes, eso literalmente, en esquinas que conocemos. A mí eso me dio gracia, y [00:24:13] Speaker B: conocemos muchas esquinas muy parecidas. Esa es otra cosa que me llamó la atención, que acercó muchísimo atomizado Berlín al contrabando ejemplar cuando la leía, y es el tema de los puntos en común, geográficos y de costumbres. Por ejemplo, el tema del. Del curso de ingreso al Nacional Buenos Aires. El Nacional Buenos Aires es un colegio muy antiguo y muy antiguo para Europa, no existe de antigüedad. Es un colegio fundado a fines del siglo XVIII, pero que todavía tiene una gran tradición en Argentina. Y el curso de ingreso a este colegio que uno hace a los 11-12 años, es una especie de rito de iniciación que aparece en tu novela, aparece también en la mía, el tema del subte, del metro, cuando uno empieza a viajar solo en metro en Buenos Aires, como otro rito de iniciación. La pizzería, el cuartito, la banda punk Flema, siendo generaciones distintas, entre comillas. Todo esto se repite. Eso me hace pensar que Buenos Aires y los argentinos tenemos algo irremediablemente nostálgico. Cambian las generaciones, pero hacemos las mismas cosas. [00:25:33] Speaker C: Sí, sí, totalmente. Y no sé si concordás con esto, pero Buenos Aires me parece que es una ciudad donde el tiempo pasa un poco más lento, que por lo menos, no sé, yo vivo en Nueva York la mayor parte del año, y es una ciudad donde te vas tres meses y volvés. Y cambió la geografía y cambió la gente, y cambió cómo se viste la gente, y el tipo de gente que transita por determinados bares y determinadas librerías, se renovó completamente. Y sin embargo, Buenos Aires, yo vuelvo y me da, si bien, bueno, por supuesto, la política contemporánea tiene su influencia en la geografía de la ciudad. Yo vuelvo a Buenos Aires y mi sensación es que dentro de todo la Buenos Aires que transito es muy parecida a la Buenos Aires de mi infancia. Y quizás también eso es nostálgico y un poco hasta melancólico, pero yo creo que la ciudad se presta para eso y un poco Buenos Aires te pide que la recorras así. [00:26:35] Speaker B: Sí, tal cual. Yo tengo un hermano nacido en el año 98, es decir, un par de años menor que vos, y escucha la música que escuchaba yo de adolescente. Eso en Estados Unidos, por ejemplo, es impensable. Yo les hablo a mis alumnos acá de Nirvana y es como hablarles de de Monteverdi del siglo XVII, no tienen idea. El pasado es pasado remoto, para siempre. Y en Argentina no es tan así, al menos en Buenos Aires no es tan así. Hay una cosa nostálgica de repetir costumbres, las mismas bandas, las mismas músicas, las mismas consignas. Bueno, el peronismo, [00:27:20] Speaker C: otro punto en común entre nuestros libros, y me parece que es un problema central del tuyo. [00:27:25] Speaker B: Bueno, sí, pero uno de los momentos más graciosos de tu libro, que me sacó una risa en voz alta, decís de un personaje, ahora no tengo anotado quién, yo tampoco tengo tu libro, me lo dejé en Europa, pero me traje notas. En un momento decís un personaje que era un poco peronista, no le gustaban los productos de importación. Esa sensibilidad peronista y el hecho de que los jóvenes hoy hablen de Perón. Imaginate otro país del donde los jóvenes canten el nombre de un tipo que fue presidente por última vez hace 60 años, está muerto desde los años 70. Es absurdo. [00:28:08] Speaker C: Es absurdo. Puede pasar un poco en Rusia acaso, pero es el único país del mundo donde se me ocurre que puede llegar a haber todavía un espectro de un presidente que estuvo hace 70 años. [00:28:22] Speaker B: Claro, imagínate jóvenes americanos cantando canciones sobre Roosevelt. No sé, no existe. Es esa misma nostalgia, por no llamarla necrofilia de la Argentina. [00:28:39] Speaker C: Sí, sí. Y que el peronismo, mal que nos pese, nos deja un poco atados a eso, como con su imagen, no quiero decir ominosa, pero persistente en cierta forma. Una diferencia generacional que me parece que sí tenemos es que yo nunca fui al Ital Park, que está en la tapa de tu libro y que se menciona creo que en el primer capítulo. Necesito que me cuentes por qué el Ital Park es tan importante en tu novela como para aparecer en la etapa y cuál es la mitología armada alrededor [00:29:14] Speaker B: Bueno, claro, fue una presencia obligada, no solo en Buenos Aires, porque la gente venía de todos lados al Little Park entre el año 60 y el año 90, porque lo cerraron en el año 1990. Y para mí era un lugar muy especial al que ibas a veces, que quedaba cerca, es decir, que no requería una vacación ir a Little Park, quedaba en la ciudad y había fiestas de cumpleaños en el Little Park. Tu compañerito del colegio festejaba su cumpleaños en el Little Park. También había fiestas de cumpleaños en aviones, no sé si vos viviste eso. En el aeroparque de Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas tenía un avión que no usaba y que se podía alquilar para fiestas infantiles, y la empresa que lo organizaba se llamaba Aerolíneas Divertidas. [00:30:09] Speaker C: No, no, es maravilloso. [00:30:11] Speaker B: La fiesta era en el avión. Pero bueno, Little Park, el Ital Park, además de ser ese lugar tan especial de diversión, estaba el tren fantasma y el pulpo, y el Matterhorn, el Super 8 Volante y todos estos juegos. Fue un lugar que tuvo un final muy trágico, porque hubo un accidente, se soltó un juego, murió una chica y en ese momento lo cerraron y nunca más abrió. Y hoy en día es un parque sin demasiado. [00:30:42] Speaker C: Como un descampado. [00:30:45] Speaker B: Sí, queda donde está la flor, ahí al lado de la Facultad de Derecho, [00:30:52] Speaker C: la floral y genérica, esa flor de [00:30:55] Speaker B: metal que no me acuerdo el nombre del artista que la hizo, pero estaba ahí en lo que antes había sido el parque japonés. Y en la novela es importante porque es uno de estos espacios resignificados que fueron muchas cosas a lo largo de la historia, pero que cada cosa que fueron, de alguna manera queda. Hay como un pulular de las distintas capas geológicas de este espacio. Y la idea del pulpo fue. En realidad, la idea fue de Ana Rodado, que yo sé que es tu editora también. Ana se le ocurrió que la tapa del libro fuese Little Park. Me pareció genial. Nunca se me hubiese ocurrido. [00:31:38] Speaker C: Es genial, con esos tentáculos que salen y que como en tu novela, medio que no se sabe hasta dónde van a llegar. La otra cuestión que me pasó leyendo tu novela fue que sentía que la trama de una novela era un poco como Las mil una noches, es decir, como todos estos cuentos concatenados con un. Con un fin ulterior. Pero también pensaba que es un poco la concreción de una de esas novelas que Borges menciona al pasar en sus cuentos y que nunca se hubiese animado a escribir. No sé si lo pensaste así, pero me interesaba preguntarte por tu relación con borges, y cómo 40 años después de la muerte de Borges, este año el aniversario, cómo te relacionas vos con ese espectro, que es otra de las cosas. Yo siento que el Borges y el peronismo siempre inevitablemente te lleva hacia la Argentina de un modo magnético, a mí por lo menos sí, porque Borges es [00:32:41] Speaker B: realmente una figura que ocupa mucho espacio y merecidamente, no es un invento de nadie, de hecho es canónico ya en todo el mundo, al menos, ni siquiera en Occidente. Te diría más. Hace poco leí una novela de Han Kang que se llama La hora de griego o La clase de griego, no sé cómo, y empieza con Borges, es decir, una escritora coreana. Entonces es una figura gigantesca con la que nosotros tenemos una cercanía muy particular, porque bueno, yo estaba vivo cuando él murió, en ese momento no Leía Borges, tenía 8 años, pero compartí el mundo con él, vivía en el barrio de Palermo, que era mi barrio, está muy cerca Borges, y tengo momentos en los cuales lo amo, tengo momentos en los cuales lo odio y lo quiero eliminar totalmente. Pero por otro lado es el escritor al que siempre vuelvo, al menos el escritor argentino al que siempre vuelvo es él, y todo sale un poco de él, me parece inevitable. Hay un momento en la novela en que el personaje principal, que es un escritor joven, trata de matar a Borges, trata de decir que Borges fue un fracaso, un cobarde, que pudiendo habernos dado la gran novela del siglo XX, nos dio unos cuentitos con ideas e ideas de novelas y qué sé yo, y bueno, los otros personajes en la novela inmediatamente lo destruyen, le sos un idiota, no entendés nada. Pero oscila un poco entre esas. Entre esas ideas, no sé. ¿Para vos qué lugar ocupa Borges? [00:34:29] Speaker C: Para mí Borges es medio todo, que es muy raro, porque yo siento que pienso la literatura a través de problemas de la literatura argentina. Yo antes de mudarme a Estados Unidos estudié un par de años en la ya mítica Facultad de Filosofía y Letras de la calle Puan. No sé si vos pasaste por ahí. [00:34:53] Speaker B: Pasé por ahí, sí, pasé por ahí. [00:34:55] Speaker C: Ahí va, claro. Entonces tenemos también ese punto en común, y para mí medio que todo pasa por ahí. Como un poco los problemas que me planteo a la hora de escribir son problemas que yo creo que salen de la literatura argentina, cuyo último gran exponente para mí fue Borges, por supuesto, después vienen otros grandes escritores como vos, como Allan Pauls, como César Aira. Pero a la hora de escribir intento disiparme de esa influencia, no me da ansiedad. En cierto punto como que entiendo. Mis dos grandes exponentes en este momento creo que son Borges y Bolaño, a quienes leo casi todos los días, me parece, y en quienes pienso que casi todos los días que me ayudan a escribir. Por supuesto, Borges y Bolaño son bastante recientes, pero justo acá al lado tengo La Divina Comedia, que estoy como empezando leer por primera vez desde la adolescencia. Pero a la hora de escribir me pasa que yo entiendo que nunca. ¿Qué se hace con eso? Uno nunca lo va a superar, uno jamás puede aspirar, ni siquiera puedo pensar en aspirar a algo similar. Y en ese sentido, como que de un lugar casi derrotado y humilde, asumo que esa influencia va a estar y que no hay nada que pueda hacer. Hace poco estaba escuchando, leyendo antes de que anochezca, que Reinaldo Arenas, el escritor cubano, graba en cintas de casete antes de morir, y que luego esas cintas son como traspasadas a un libro por un escriba y también por unos traductores y agentes literarios. Y entonces yo estaba escuchando las cintas y en un momento Reinaldo Arenas habla de su relación con Virgilio Vinieira y con Gombrovich, que se van a Argentina, y Reinaldo Arenas dice que para él la literatura argentina se acabó con Borges, que después de eso no hay nada para hacer, que no pudimos matar a Borges, y como no podemos matar a Borges, como que nos terminamos como nación. Y no me molestó, yo creo que tiene razón y que simplemente queda un poco aceptarlo. Pero pasa, no sé, pasa lo mismo en el fútbol. ¿Qué vas a hacer después de Messi? [00:37:19] Speaker B: Bueno, por ejemplo, en la novela policial ¿Qué haces después del largo adiós? ¿Cómo se hace eso? Y hay un escritor americano que se llama James Crumbley, que para mí tuvo una idea genial y bueno, hay que reescribir el Largo adiós, es lo único. Y de hecho lo hizo en una novela que se llama The Last Good Kiss, que es excelente, pero es una reescritura, es como decir no se puede hacer nada después de esto, entonces lo único que queda es imitarlo. Pero nos queda muy poco tiempo. Y tengo que hacerte una pregunta, porque todos los escritores que mencionaste en estos 45 minutos, Julia, todos son varones. [00:37:58] Speaker C: Y no llego al cupo. [00:38:00] Speaker B: No, no llegas al cupo, pero te quiero hacer una pregunta. Algo que me encantó de tu libro como varón. Me encantó. Por ahí lo entendí mal, seguramente lo entendí mal, pero hay un momento en el que hablás, no mencionás, no usas la palabra mansplaining, pero sí hablás de la inclinación pedagógica de los varones. Yo lo leí como una interpretación muy benévola del mansplain. No es en realidad despreciativo ni patriarcal, es simplemente que tenemos inclinación pedagógica, queremos siempre enseñar algo. [00:38:37] Speaker C: Sí, sí, creo que eso fue escrito antes de que el término mansplaining se viralizara. Creo que esa es la razón por la cual usé el término inclinación. [00:38:51] Speaker B: Estabas describiendo ese fenómeno. [00:38:53] Speaker C: Sí, a mí me encanta que me mansplain, sobre todo cuando hablo con gente inteligente. Yo tengo la suerte de que me rodeo como de varones relativamente buenos e inteligentes, y entonces cuando se ponen a mansplinear como que aprendo un par de cosas. Qué feo. Es cierto que muchos de mis referentes son varones, no fue pensado de forma deliberada, y yo creo que para mí fue como una gran libertad cuando empecé a leer a mujeres. Tuve una adolescencia muy feminista, de leer mucho Virginia Woolf y a Simone de Beauvoir. Y después, bueno, no sé, descubrir todas esas autoras latinoamericanas mujeres también fue como muy maravilloso. Y en algún momento como que lo internalicé y supongo que volví a mis referentes chabones. No es deliberado, tampoco es de reaccionaria, simplemente me sucedió así. Yo siento que me burlo mucho de los varones, me cuesta mucho escribir a varones de manera seria. Como que siento que los personajes varones de mis novelas y de mis cuentos son todos o bien unos imbéciles o son muy inteligentes, pero son malos. Y es curioso porque todos los tipos que me rodean son divinos. [00:40:07] Speaker B: ¿Pero en serio te parece? Porque Jeremías y Mateo, los dos personajes varones, los dos de los personajes varones más importantes de la novela, no son ni lo uno ni lo otro. Son sensibles, inteligentes, complicados, complejos, diría de Ulises. No creo que haya. Igualmente te digo, yo tengo toda esta conversación sobre que los autores varones están en un ocaso y que las autores autoras mujeres están teniendo su momento. Yo creo que es una tendencia que no se va a revertir, o sea, que se va a intensificar por el mero hecho de que en general las mujeres leen mucha más ficción que los varones. Vas a cualquier club de lectura, cualquier encuentro de lectores, un 90 o más son mujeres. Y me parece que también es natural que por ahí tu caso es un poco extraño, pero es natural que uno sienta más inclinación por un autor de su propio género, por una cuestión de afinidad, No sé, me parece normal eso. Entonces parece una tendencia que se va a intensificar la hegemonía de las autoras mujeres. [00:41:27] Speaker C: Sí, sí, es cierto. Y en ese sentido no es necesariamente. Yo leo mucho Clairely Spector, supongo que esa es una de mis referentas, pero creo que algo que hacen estos autores chabones, y uso la palabra chabones de manera deliberada, que es como cierta ambición de las novelas, en el caso de Borgia, de los cuentos y sus ensayos, que me parece que como autoras tenemos que heredar. Creo que eso es algo muy importante, que quizás no está tan presente en esta nueva oleada de escritura de mujeres, y que me parece importantísimo como un krashnarukai, como plantarse y decir yo también puedo escribir una novela de 500 páginas complejas. 1 amigo mío, Federico Perelmutter, lo llama Brothernism, como este modernismo de los varones, y creo que las chicas también podemos hacerlo, o eso es lo que intento pensar. [00:42:34] Speaker B: Una novela de 500 páginas, sin puntuación. Como la utopía de la literatura. [00:42:39] Speaker C: Exactamente, una distopía de la literatura, Una novela fálica. Claro, Iek decía que necesitamos más mujeres tóxicas. [00:42:49] Speaker B: Sí, pero ojo, me parece que Atomizado Berlín es una novela ambiciosa, temporalmente, espacialmente, que cubre un montón de temas, un montón de personajes, es decir, es una novela grande en ese sentido. No es una novela de, no sé, me separé de mi novio, estoy triste y me voy al campo a ver crecer las plantas. No es ese tipo de novela. [00:43:11] Speaker C: Bueno, gracias. Que me lo digas vos, la verdad, significa un montón, porque a mí El contrabando ejemplar me pareció tan buena que cuando me dijeron que iba están seguros, como no te debería estar hablando con Álvaro Enrique o con alguien más grande. Así que muchas gracias. Gracias por. [00:43:28] Speaker B: Y para mí lo mismo, porque aparte, una cosa que no te dije es que tu libro me recordó a uno de mis libros preferidos, creo que vos lo mencionás de hecho en un momento, que son las crónicas, volumen 1 de Dylan. [00:43:42] Speaker C: Qué lindo. [00:43:45] Speaker B: Tiene esa cosa caprichosa, fragmentaria, sorpresiva, eso, sorpresiva del libro de Dylan, que a mí me parece totalmente genial. [00:43:57] Speaker C: Qué lindo, qué lindo. Muchas gracias a Dylan lo quiero mucho. Por supuesto, como referente. Y otro Nobel brodernista, podríamos decir. [00:44:10] Speaker B: Otro Nobel muy bien merecido como Krasnohork. [00:44:14] Speaker C: Sí, totalmente. [00:44:17] Speaker B: Bueno, creo que hasta aquí llegamos. [00:44:18] Speaker C: ¿Te puedo hacer una última pregunta antes de despedirnos? ¿Te puedo hace una última pregunta? Me lo podés responder con tanta brevedad como quieras, porque empezamos hablando del futuro y de la distopía, y si bien tu novela tiene algo que es bueno, que está como anclado en el pasado, y en ese siglo XVII argentino está lleno de abortos y de niños muertos, que para mí, como reciente madre, siempre es como muy difícil de leer, pero que también yo tengo un profesor, o tuve un profesor en el doctorado, un español que se llama Germán Labrador, o en inglés German Labrador, lo cual es más gracioso en traducción, que decía que siempre que aparecen niños muertos y bebés muertos o abortos en las novelas, eso implica que hay como un futuro que no está habilitado, que en esa narración como que no se puede pensar una futuridad o una posible utopía. ¿Vos cómo lo pensaste? Como todos estos niños monstruos, los abortos, no sé si hay un embarazo, excepto el narrador, no hay ningún bebé que veamos llegar a término. ¿Cómo lo pensaste eso en relación al futuro? Y ahí sí podemos terminar y dejar de aburrir al pobre lector del otro lado. [00:45:35] Speaker B: Mirá, nunca lo había pensado esto. Es la primera vez que alguien llama la atención sobre esto y es totalmente cierto. Hay aborto, hay niño malformado, hay muerte prematura. No sé si estoy de acuerdo con German Labrador respecto de la cancelación del futuro en estas figuras, de hecho todo lo contrario, porque el niño monstruoso en la novela es lo que garantiza un futuro, un futuro por ahí infortunado o desafortunado por un futuro. Y a la vez creo también que lo que sí existe en lugar del niño es el libro. En un momento el narrador habla de esto, de no haber tenido hijos y de haber puesto toda su esperanza en el futuro y en la progenie en el libro. Entonces por ahí es una apuesta más por la literatura como forma de perpetuidad, más que la genealogía, en el libro se propone que es la literatura la que garantiza que sigamos adelante y en ese sentido me parece optimista. [00:46:45] Speaker C: Qué lindo, qué linda forma de pensarlo, porque es cierto, como es un libro de un montón de escritores frustrados, hasta que el libro llega de manera casi mesiánica. Bueno, me encanta, me encanta. Como último, como última reflexión, perdón, pero me había quedado pendiente de preguntártelo porque al leer tu libro decía ¿Qué está pasando acá? [00:47:06] Speaker B: Te agradezco, realmente nunca me lo habían dicho y nunca lo había pensado, nunca se me había cruzado por la cabeza y me da mucha satisfacción el comentario. Gracias, Julia. [00:47:17] Speaker C: Bueno, después le comento a German Labrador lo que me dijiste. Bueno, muchísimas gracias Pablo, qué divertido. [00:47:25] Speaker B: Bueno, Julia, fue un gran gusto hablar con vos. Espero que sigamos la conversación en algún momento en un futuro no muy lejano que no sea el 2063. Y bueno, me encantó. [00:47:40] Speaker C: Sí, a mí también. Muchísimas gracias, Pablo, la verdad, un gran placer y un honor estar acá charlando con vos. Muchísimas gracias. [00:47:57] Speaker A: Gracias por escucharnos. Tema Libre es un programa producido por Editorial Anagrama. Esperamos que hayas disfrutado y hasta la próxima.

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